viernes, 25 de septiembre de 2015

Preguntas sobre un texto de Russell

Contesta por escrito las cuatro preguntas que se formulan tras este texto. No hace falta que copies el texto.

Lee el siguiente texto de B. Russell y centrándote en la parte que está en negrita contesta las cuatro preguntas que se hacen a continuación. La filosofía aspira primordialmente al conocimiento. El conocimiento a que aspira es aquella clase de conocimiento que nos da la unidad y el sistema del cuerpo de las ciencias, y el que resulta del examen crítico del fundamento de nuestras convicciones, prejuicios y creencias. Pero no se puede sostener que la filosofía haya obtenido un éxito realmente grande en su intento de proporcionar una respuesta concreta a estas cuestiones. Si preguntamos a un matemático, a un mineralogista, a un historiador, o a cualquier otro hombre de ciencia, qué conjunto de verdades concretas ha sido establecido por su ciencia, su respuesta durará tanto tiempo como estemos dispuestos a escuchar. Pero si hacemos la misma pregunta a un filósofo, y éste es sincero, tendrá que confesar que su estudio no ha llegado a resultados positivos comparables a los de las otras ciencias. Verdad es que esto se explica, en parte, por el hecho de que, desde el momento en que se hace posible el conocimiento preciso sobre una materia cualquiera, esta materia deja de ser denominada filosofía y se convierte en una ciencia separada. Todo el estudio del cielo, que pertenece hoy a la astronomía, antiguamente era incluido en la filosofía; la gran obra de Newton se denomina Principios matemáticos de la filosofía natural. De un modo análogo, el estudio del espíritu humano, que era, todavía recientemente, una parte de la filosofía, se ha separado actualmente de ella y se ha convertido en la ciencia psicológica. Así, la incertidumbre de la filosofía es, en una gran medida, más aparente que real; los problemas que son susceptibles de una respuesta precisa se han colocado en las ciencias, mientras que sólo los que no la consienten actualmente quedan formando el residuo que denominamos filosofía. 

 1. La filosofía como la ciencia aspira al conocimiento pero ¿Quién ha descubierto más “verdades concretas” los científicos o los filósofos? 

 2. ¿Cuál es la razón histórica por la cual la filosofía no puede presumir de “saber” muchas cosas? 

 3. ¿Qué dos ejemplos nombra Russell de ciencias que fueron filosofía en otros tiempos y ya no lo son?

4. ¿Cuál es el motivo por el cual la incertidumbre (el no estar seguro de nada) es más propio de la filosofía que de las ciencias?


jueves, 23 de octubre de 2014

jueves, 16 de enero de 2014

¿Somos espíritu y materia?

En relación con el tema de cuerpo y alma ¿Cómo te concibes a ti mismo?
¿Crees que eres dos partes, espíritu y materia? ¿cómo te calificarías a ti mismo, de dualista o de monista? ¿Crees que eres un ordenador sumamente complejo y el alma es algo así como el software?
¿Si tuvieras que elegir entre la visión de Aristóteles y la de Platón por cual te inclinas más y por qué?
¿Crees que es conciliable la concepción del cerebro humano como un ordenador y la creencia de que somos libres y por qué?

EN LOS COMENTARIOS RESPONDE LAS PREGUNTAS QUE TE PAREZCAN MÁS INTERESANTES (NO HACE FALTA QUE SEAN TODAS) RAZONANDO TUS RESPUESTAS. No voy a juzgar si lo que tú piensas coincide con lo que yo pienso si no el modo como argumentas tus ideas.


En dos semanas cierro la posibilidad de comentarios. Los comentarios no aparecerán hasta el final de estas dos semanas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

¿ES COMPROBABLE EL LENGUAJE RELIOSO O NO?

Para hablar del lenguaje religioso Hare creo la parábola del estudiante paranoico, que padece manía persecutoria por parte de sus profesores. En ella se muestra que por más razones probatorias que se den a dicho estudiante sobre la benevolencia de los profesores para con él, todo será inútil. ¿Qué tipo de argumentos podrán convencer al paranoico? Ninguno, porque es un enfermo.

Del mismo modo que el estudiante no se fía de sus profesores, (tiene un trastorno que le hace desconfiar de ellos hagan lo hagan) del mismo modo la persona religiosa sigue creyendo en el amor de Dios pase lo que pase, por muchas desgracias que sucedan.



Otro profesor de Oxford contraargumenta que el lenguaje religioso si puede ser comprobado, pero su comprobación es “escatológica”, es decir, al final de los tiempos, tras la muerte.
Expone la parábola de los dos viandantes. Ambos viajan andando por un camino, uno de ellos dice que el camino por el que andan lleva a una ciudad celestial, el otro sostiene que no lleva a ningún lugar pero que como no hay otro camino no le queda más remedio que seguir. Ninguno de los dos ha hecho nunca el camino, y en función del final cada uno interpreta lo que les sucede de modo distinto. Para uno las cosas buenas son un adelanto de lo que será el final y las malas son pruebas para hacernos dignos de ese final feliz. Para el no creyente ninguna de esa interpretaciones tiene sentido. Se limita a sufrir lo malo y disfrutar de lo bueno.

Según esta parábola no podemos comprobar fehacientemente nada sobre la existencia de Dios durante la vida pero si al final.

jueves, 7 de noviembre de 2013

A LA GENTE NO GUSTA QUE UNO TENGA SU PROPIA FE

En la entrada anterior se hablaba del argumento de autoridad.
Hoy en día parece que la autoridad no es un experto u otro. Hoy en día parece que la autoridad de la que tenemos que fiarnos es la gente, la opinión pública, la mayoría.

Parece que el que no piense como la mayoría está equivocado. La gente señala con el dedo a los que son distintos, a los que tienen creencias diferentes, a los que no piensan como todos.

Hay una vieja canción que cantaba LOQUILLO en la que se hacía alabanza del que va contracorriente. Alaba a aquel que piensa por sí mismo y no se somete a la autoridad de la mayoría. QUIERE VIVIR FUERA DEL REBAÑO.

El filósofo no es obligatorio que vaya contracorriente pero al pensar por sí mismo, al cuestionar y poner en duda las respuestas tópica que se dan a las preguntas es fácil que sus ideas no coincidian con las de la mayoría. Por ese motivo puede que la gente lo critique.

lunes, 4 de noviembre de 2013

¿EXISTE LA MATERIA TRAS NUESTRAS SENSACIONES?

Reichenbach imagina que nuestro universo consiste en una inmensa caja cúbica de caras traslúcidas. Fuera de la caja revolotean pájaros, pero lo único que podemos ver son las sombras sobre las caras del cubo. De entrada pensamos que las sombras son la única realidad. Pero a la larga, después de observar numerosas regularidades en las formas cambiantes de las sombras, aparece un Copérnico que enuncia la hipótesis osada de que las sombras son producidas por objetos –pájaros, en este caso- que existen fuera de la caja.


Imaginad que el cubo se contrae hasta convertirse en nuestra piel. Tenemos entonces, dice Reichenbach, una analogía útil sobre la experiencia humana. Es evidente que todo lo que sabemos acerca del mundo exterior a nosotros lo inferimos a partir de algo que está dentro de nuestra piel, o mejor dicho, dentro de nuestro craneo, donde se interpretan los datos sensoriales. Pero las regularidades de estos datos, tales como las formas de los pájaros en nuestras retinas, nos sugieren la hipótesis de que más allá de nuestros ojos hay un mundo independiente de nuestra experiencia interior. Esta hipótesis tiene un poder de explicación y de predicción enorme. Además, es una teoría de una simplicidad extrema y por ende, por el principio de la navaja de Occam, preferible a explicaciones más complejas.

Martin Gardner: "Los porqués de un escriba filósofo"