domingo, 22 de marzo de 2020

SOFISTAS Y SÓCRATES JUNTOS (pero no revueltos) PRIMERA CLASE de la SEGUNDA SEMANA.

Esta es una entrada de repaso sobre Sócrates y los sofistas. Son dos vídeos más entretenidos que ver mi cara. (Aunque mi cara es chachi, eso nadie lo duda). Primero tienes que ver este vídeo sobre los sofitas que dura 7 minutos. Luego tienes que ver este otro vídeo sobre Sócrates que dura parecido. Luego tienes que responder este cuestionario. También puedes ayudarte de la página 3 y la 5 del Tema 6 de los apuntes. Ánimo, que ya nos queda un día menos de confinamiento. pridP

jueves, 19 de marzo de 2020

SÓCRATES.

Esta es la tercera clase de esta semana y tiene como protagonista a Sócrates que se enfrenta a los sofistas en el problema del relativismo moral que es un tema muy importante en la ética. Luego hay que responder un cuestionario de veinte preguntas. Cuando lo envíes te llegará un mail confirmando que lo has hecho. Aunque cuando envías en el propio formulario te tiene que decir que ya está hecho, así no tienes dudas, porque lo tendrás por duplicado: en el correo y en el propio formulario.





lunes, 16 de marzo de 2020

LOS SOFISTAS (segundo día de cuarentena)

Esta entrada corresponde a la segunda clase de la semana. Cuando la cuelgo es el lunes 16 de marzo. Conviene que la hagas el día que tenemos clase pero yo esperaré hasta el sábado por la noche (12 de la noche para enviar los resultados de vuestros test). Si tienes algún problema para seguir las clases de este modo ponte en contacto conmigo a través del mail.

domingo, 15 de marzo de 2020

CUESTIONES INICIALES DE MORAL (1º clase de la Cuarentena)

Este es el comienzo del tema de ÉTICA (el tema 6) Su visión sustituye la clase que hubiera sido explicada el primer día de cuarentena. Después de ver el vídeo que dura 14 minutos tienes que hacer el cuestionario que es fácil si has estado atento. También te puedes ayudar para responderlo consultando los apuntes.

viernes, 7 de febrero de 2020

HUMOR. Último día para esta entrada: 16 de febrero a las 12 noche.

¿DEBE TENER LÍMITES EL HUMOR?


El siguiente vídeo trata de si "debería haber cosas de las cuales no deberíamos reirnos nunca"

 Tienes que ver este vídeo de siete minutos de David Broncano y después hacer dos cosas:

1. resumir la idea principal que defiende el autor.
 2. decir alguna razón por la cuál estás a favor o en contra de lo que defiende el autor.

 Manda ambas cosas a comentariosmarcos@gmail.com Pon tu nombre y apellidos en el asunto del mensaje. Si no pudieras ver el vídeo aquí pincha en este enlace para verlo en youtube.

lunes, 27 de enero de 2020

Abstracción

Contesta este cuestionario teniendo en cuenta el concepto de abstracción de la página 1 del tema 4. No olvides escribir bien tu correo electrónico para identificarte. El error de una pequeña letra lo estropea todo.

domingo, 12 de enero de 2020

¿Hay que tener siempre una opinión?

-PRESENTACION. La entrada de esta semana (0,2)  no hay que comentarla. Solo hay que resumir la idea principal de su autor, para que se vea si lo has entendido. No es hacer un resumen de todo el artículo, solo explicar el mensaje principal que crees que el autor, que es un director de cine, quiere trasmitir. HAY QUE MANDAR LA EXPLICACIÓN A comentariosmarcos@gmail.com y no comentar aquí. Por favor, pon tu nombre en el asunto del mensaje. 

Para saber quién es Woody Allen hice una explicación en clase, pero resumo lo esencial (ENTRE PARÉNTESIS) para los que no estuvieron, los demás lo pueden saltar: 

(WOODY ALLEN fue acusado por Dylan Farrow, una hija de su mujer, Mia Farrow, de haber abusado de ella cuando tenía 7 años. Esta acusación fue hecha en pleno proceso de separación del matrimonio entre Woody Allen y Mía Farrow -su mujer-, una separación dura con mucha pelea porque Allen se había ido con una hija adoptiva de Mia Farrow, de 20 años. Mujer con la que actualmente está casado. Moses, un hermano de Dylan Farrow, decía que ese recuerdo había sido sembrado en la mente de la niña por su madre para perjudicar a Woody Allen, en aquel proceso de separación. Hubo dos investigaciones independientes sobre esas acusaciones y las dos dieron resultados negativos. Recientemente con el movimiento "Time's up" y "MeToo" la acusación se ha reavivado y muchos actores están rechazando a Woody Allen. El que quiera puede leerlo  EN ESTE ENLACE)

LEE EL SIGUIENTE ARTÍCULO DE PRENSA DE UN DIRECTOR DE CINE ESPAÑOL. (Es suficiente con que leas la letra negrita) Y RESUME LA IDEA PRINCIPAL DE SU AUTOR.

ARTÍCULO:
No conozco a Woody Allen. No sé cómo es. No sé quién es. No sé si es un padre atento o descuidado, no sé si tiene animales, si hace favores o los evita, si los pide, si madruga o remolonea por las mañanas. No sé si es leal a su agente o le miente. No sé si es egoísta, miserable; si es afable y generoso. O afable, pero egoísta. O generoso, pero mal padre. Con a+nimales. No sé nada de él. Y tal vez usted tampoco.
No sé nada de Woody Allen ni puedo saberlo, que es lo que le pasa al planeta entero. Puedo hacer como que le conozco por sus películas, si decido practicar un ejercicio de voluntarismo que otros llamarían adivinación; puedo amarlo u odiarlo por ellas, pero no puedo saber quién es. Puedo psicoanalizar sus escenas para un semanario de información general o para un programa de televisión, si me pagan lo suficiente. Si me gusta que me miren y me gusta escucharme. Puedo reducir a certeza cada indicio y labrar en mármol conclusiones a partir de cada línea de diálogo que sepa seleccionar y se ajuste a lo que querría creer de él. Como usted, como cualquiera. Pero no sé nada de él. Usted y yo podemos creer que sí y la realidad seguirá su curso inalterable, ajena a nuestra certidumbre.
Si creo que Woody Allen es víctima de una esposa despechada y sañuda es porque he decidido hacerlo. Si pienso que abusó de forma innombrable de una niña de siete años es porque, entre dos presunciones posibles, he escogido la segunda. Porque no puedo saber nada. Los servicios de bienestar infantil de Nueva York y el hospital Yale New Haven de Connecticut investigaron las denuncias y concluyeron, por separado, que no hubo abuso. Pero pudieron errar. A veces suceden cosas que luego no pueden probarse. A veces alguien se libra injustamente de la condena que merece. Tales cosas pasan. Como a veces alguien acaba acusado por motivos espurios.
(Aquí falta un fragmento que he quitado)
No es función de la policía determinar la ubicación de la cámara, ni la mía -por fortuna para todos- averiguar quién transgrede la ley. La sociedad deposita en un juez funciones que ningún individuo debería soportar por sí solo. Un abogado tiene su propio mandato, como lo tiene el fiscal. Ninguno puede creer nada, la ley no se lo permite, no es su atribución hacerlo. Debe, en cambio, investigar. Averiguar. Determinar. Y probar.
Así que puedo -si quiero- creer cuanto desee creer, como puede hacerlo usted, de Woody Allen o de cualquiera, ¿quién va a impedírmelo? Lo que me pregunto es lo siguiente: ¿estoy dispuesto a hacerme responsable de lo que crea de él, esté a favor o en contra; a hacerme plena y completamente responsable de ello? ¿Firmaría un documento que me obligara a hacerme cargo de las consecuencias exactas derivadas de mi opinión, si la anuncio, a modo de juicio sumario a los cuatro vientos? Yo, que no soy abogado, que no soy juez. Que no soy Dios. Que soy, quizá, director, articulista, panadero. Presentador estrella. Bailarina. Actriz. Actor. ¿Lo haría? ¿Debería hacerlo?

Si un músico no desea trabajar con un productor porque le da mala espina o una directora prefiere no contratar a un maquillador porque no le gusta lo que alguien le ha dicho de él, uno y otra pueden muy bien seguir su criterio. Con ponderación, espero, ojalá que de forma discreta si no tienen la plena certeza de estar en lo cierto. Con la elemental prudencia que su inteligencia les otorgue. Todos en nuestras vidas tomamos a diario decisiones y tratamos de emplear de la forma más juiciosa nuestro discernimiento. Pero si yo mismo, actor, directora, maquillador, músico, periodista estrella, opinadora, estoy dispuesto a acusar a alguien de forma irreparable y pública, a contribuir, con mis palabras, con mi actitud propaladora, a acabar con una carrera -¿una vida?-, a alentar una cacería sin ojos, o con miles de ellos, sin forma ni cerebro, sin gobierno, instintiva, justiciera, arrogándome una prerrogativa que la sociedad no me ha dado, fundándome en algo tan difuso y frágil como mi parecer, más me vale estar dispuesto a hacerme responsable, auténticamente responsable, personalmente responsable, de cuanto con mis actos provoque. U optar por esa quimera que ya nadie considera, la que ya nadie contempla: la de no tener opinión. La de no tener por qué tenerla. La de rechazar la obligación de blandir una siempre, como un estilete. La de ser prudente.

Desconozco si Woody Allen es un hombre bueno. Lo ignoro. Quizá lo sea. Tal vez sea un monstruo. Entre un millón de cazadores. ¿Lo sabe usted? ¿Puede saberlo? ¿Qué es lo que usted y yo sabemos?